"Don Alonso, ¿somos
patriotas?" “Hasta la médula, Sancho, hasta la médula. ¿Por qué lo
preguntas?" "Es que como veo tanto trapo bicolor, siento un poco de
envidia". "No tengas apuro Sancho, que, aunque es un símbolo que adorna mucho, hoy los
gobernadores viven allende los Pirineos. Más apropiado sería, creo yo, no tanto vestirnos con aquestos colores, como encadenarnos con aquellas estrellas". "¿Para qué sirven los símbolos?" "En estos tiempos, para tener algo en qué pensar y mucho de qué distraer". “Lo digo porque no sé cómo me han de caer los forasteros que acá viven”.
“Ciertamente, no corren buenos tiempos para los forasteros…” “¿Pero,… son
personas?” “No me líes, que ya te veo venir. Pues depende, Sancho, depende. Eso
de ser persona o no serlo, y todo aquello que en siéndolo o no siéndolo puede
sustanciarse es algo que nosotros damos o quitamos". "¿Y de qué
depende?". "¿No lo ves? Del uso, Sancho, del uso que le demos al forastero,
aunque siempre es útil. Unas veces para trabajar y cobrar poco, pongo por caso,
y otras para explicarte por qué tú no trabajas ni tienes qué llevarte a la
boca”. “No parece muy justo”. “¡Ah, Sancho, tienes un sentido muy primitivo de
la justicia! ¡Tienes que adaptarte a los tiempos! Hoy hay que hablar de lo que
conviene o no”. “No le capto”. “Mira, Sancho, el forastero piensa, habla,
cree...incluso cree, que, como tú y como yo, tiene derecho a utilizar este
camino, esa posada o aquel hospicio ". "¡Será iluso!" "No.
Ahí te equivocas, infiel, lo que pasa es que muchos de ellos son infieles!".
“¿Infieles? ¿Pero no se acabó ya la Reconquista?” “Parece que no. El caso es
que no conviene que hablen, o, mejor aún, que tú hables con ellos”. “¿Por qué?”
“Porque eres débil de mollera y podrían convencerte de que no son lo que
parecen, o lo que conviene que creas tú qué parecen”. “Mmmm…ya. ¿Y a nuestra
Santa Madre Iglesia, qué le parece todo esto?” “¿La Iglesia? Tiempos extraños
son estos, mi buen amigo Sancho, yo diría que las iglesias y las mezquitas se
llevan mejor que nunca. Está la Iglesia empeñada en otras cruzadas, en otros,
cómo lo diría, mmm… nefandos menesteres”. “¿Nefandos menesteres?” “Sí, déjalo,
no te conviene saber más, llevas demasiado tiempo subido a tu Rucio y no lo
entenderías”.
“Don Alonso, tenemos que hacer una
paradita, que requiero aliviar el vientre” “A eso se le llama sanear tus
balances para sacar fuera los activos tóxicos”. “No, si yo sólo quiero cagar,
que si no luego no me entra nada”. “¡Y eso, es el círculo vicioso de nuestra
economía!” “¡Ja, mire vuesa merced qué grande es mi círculo vicioso!” “Sancho,
eres un friki”.





