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jueves, 24 de mayo de 2012

Jesucristo de los Indignados reprende a Rouco Varela


Va a resultar difícil encontrar algo más rastrero que oír a un sacerdote utilizar la pobreza ajena como rehén para no pagar impuestos. Con independencia de las cifras sobre la cuantía exacta que tuviera que pagar la Iglesia, y la repercusión real de su amenaza, lo que resulta verdaderamente sorprendente es oír semejante despropósito en boca del representante de una institución que vive precisamente de la más que generosa caridad del Estado; y lo hace, se supone, por la labor social que desempeña. Pues va a ser que no. El propio señor Rouco se ha planteado la disyuntiva entre la caridad y la avaricia y ha elegido la avaricia. Debería caer muerto en el acto como cayeron Ananías y su esposa Safira también por avariciosos (Hechos 5).

Como la cosa clama al cielo, a ello voy. Porque no hay nadie mejor para reprender al señor Rouco que el propio Jesucristo. Sin duda, esto es lo que le diría:

Cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas. (Mt 6, 2)

No amontones tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre  que corroe y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo…porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. (Mt 6, 19-21)
No podéis servir a Dios y al Dinero. (Mt 6, 24)

Todo el que pide recibe…¿O acaso hay alguno de vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra? (Mt 7, 8-9)

Dirigíos más a las ovejas perdidas de la Casa de Israel….Curad enfermos, purificad leprosos. Gratis lo recibisteis, dadlo gratis. No os procuréis oro, ni plata, ni calderilla en vuestras fajas. (Mt 10, 6-9)

[A Jesús] Despide a la gente para que vaya a los pueblos y se compren comida. Mas Jesús les dijo: No tienen  porqué marcharse; dadles vosotros de comer. (Mt 14, 15-16)

Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres. (Mt 19, 21)

Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico en el Reino de los Cielos. (Mt 19, 24)

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que purificáis por fuera la copa y el plato y por dentro estáis llenos de rapiña e intemperancia! (Mt 23, 25)

Si prestáis a aquellos de quien esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? (Lc 6, 34)

Cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes no puede ser discípulo mío. (Lc 14, 33)

[A Pedro] ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres! (Mt 16, 23)

Sí, más de una vez Pedro hacía honor a su nombre por la dureza de su mollera para entender el mensaje de Jesús. Rouco es, de verdad, un digno discípulo de Pedro, pero no de Jesús.