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miércoles, 1 de enero de 2014

La conjura de los necios

Ahora que nos sube la luz, esperemos que nos suba también la inteligencia, porque cuando entre en vigor la LOMCE la vamos a necesitar, y porque este gobierno, que nos quiere también a oscuras, lleva meses intentando convencernos de que no vivimos en este mundo, mejor aún, que no vivamos en este mundo y que tengamos fe en el que viene, que para eso Gallardón legisla con la cruz en la frente y Montoro nos dice que hay luz al final del túnel, pero lo que tenemos es subida de luz a principios de año, y el dichoso túnel más bien parece un agujero de gusano, porque sin acertar a encontrar la cabeza vamos de trasero a tiempos que ya creíamos superados. Por eso empezamos el año con esta crónica de la España que se nos va y de la que se nos viene encima, al estilo de las crónicas jocoserias del decimonono siglo, porque no hay otra forma de señalar a los necios más que enfrentando sus necedades con la realidad del resto de la gente que aún vivimos en un mundo cargado de necesidades.

Aunque parezca mentira, en plena crisis, o quizá precisamente a causa de la crisis, que sus caminos son insondables, España es el octavo país que registra un mayor aumento del número de ricos de todo el mundo, concretamente ha aumentado un 13% entre mediados del 2012 y mediados de 2013. Ya tenemos más de medio millón de personas con un patrimonio superior a los 740.000 euros. ¿No es para estar contentos? Sin duda “España va bien”, y eso se refleja en la Bolsa y en los beneficios de los bancos. Con respecto a 2012, sus beneficios han subido una media del 79,3%, los que más han ganado son el BBVA, el Santander, Caixa Bank y el Sabadell. Por eso tenemos otro dato muy positivo para España: somos el quinto país de Europa con mayor número de banqueros millonarios (más de 100 banqueros cobran más de un millón de euros al año), pero somos el segundo país donde los banqueros más cobraron de media (2,16 millones de euros al año). Entre los mejor remunerados están los directivos y consejeros del BBVA y del Santander. Francisco González, presidente del BBVA, cobró en 2012 5,13 millones de euros, y Emilio Botín 4,5 millones. Claro que, esto es sólo el sueldo, porque al final de cada año toca hacer cuentas y repartir dividendos. Unos lo cobran en especie, en acciones de la entidad, pero otros prefieren el dinero contante y sonante, como don Botín, que en 2012 cobró 12 millones de euros de los dividendos, que si el nombre hace a la personalidad, éste va más que sobrado. ¡Esto es hacer dinero!, ¡sí señor! Por eso hay que atender bien a sus consejos, porque todos ellos han visto la luz y el túnel ni lo huelen. Francisco González augura un 3% de crecimiento para 2014, pero, eso sí, con más reformas. Un informe de la institución que preside asegura que con “una disminución del salario real del 7% aumentaría el empleo hasta un 20% y el PIB un 11,6%”. Así, sin más, datos que, como el dinero, les debe caer del cielo. “La flexibilidad salarial”, repite el informe como un mantra monótono, “es la estrategia con efectos más rápidos para salir de la crisis”. Otro documento, esta vez del Consejo Empresarial para la Competitividad (donde están, cosa curiosa, el BBVA, el Santander, La Caixa, Inditex o Telefónica entre otros), vende a los trabajadores españoles, literalmente, como lo mejor de España, pero entiéndase, no por su calidad, sino por su explotabilidad. Dicen que la fuerza laboral en España será un 20% más barata que en Alemania, Francia o Italia, con lo que los beneficios por cada trabajador de la empresa van a aumentar en los próximos dos años un 6,7%. Así que, nada, “pasen y compren” vino a decir Rajoy en Japón, que para eso hemos hecho los deberes que nos han impuesto, y vendemos un producto barato, barato: “Tras las reformas recientemente acordadas los costes laborales unitarios en España se comportan mejor que muchos países de la U.E”. Y vaya si es barato. Lo confirman el INE y el Instituto de Economía Alemana, que hace poco estudió los costes laborales industriales en 22 países, y resulta que España está en el puesto 18, sólo por encima de Corea, Grecia, Eslovenia y Chipre. 

Así que Emilio Botín, ebrio de entusiasmo, llegó a exclamar: ”¡Vivimos un momento fantástico!, ¡llega dinero de todas partes! España está en un momento muy bueno, hay que aprovecharlo”. Y lo están aprovechando, pero bien, porque a pesar de todo lo dicho todavía hay quien piensa que no es suficiente. Entre ellos el FMI, que no para de reclamar subida de impuestos y bajada de salarios, y lo dice su presidenta, Christine Lagarde, una señora que no paga impuestos y que cobra 380.939 euros al año. Y lo dice, cómo no, la CEOE. En un informe que titula “Reformas necesarias para salir de la crisis”, afirma que “la reforma laboral debía haber sido más ambiciosa, en relación con el tiempo de trabajo, la movilidad funcional y el salario variable”. Además defienden la “posibilidad de imponer a los trabajadores el paso de un contrato de tiempo completo a otro a tiempo parcial cuando existan causas económicas, técnicas, organizativas o de producción”…Vamos, cuando al patrón le salga del, con perdón, porque para la Virgen de Fátima los deseos de los empresarios son órdenes. Y esto lo defiende una organización que se niega a hacer públicos los sueldos de sus cuadros directivos, aunque al hideputa del Rosell, que cada vez que habla nos da a elegir entre la esclavitud y la explotación, se le escapó hace poco que José María Lacasa, Secretario General de la CEOE, cobra 250.000 euros mensuales. Y así, con esa cara, dijo en noviembre de 2013: “Me encantaría que los sueldos creciesen en 2015, pero todavía no estamos en esa posición”.

Y ahora llegan los magos de las cuentas públicas y de las palabras, y lo mezclan y remezclan todo para contarnos cuentos, porque el lenguaje de nuestro mundo no les vale a los magos de la luz sacan de su chistera verdaderos engendros con el único propósito de camuflar la realidad y de confundirnos. Pero estos magos no han caído en la cuenta de que su palabrería no sólo no quita el hambre sino que alimenta la indignación. Todos los miembros del gobierno han sacado algo de la chistera, pero sin duda Montoro y De Guindos son los más iluminados. Montoro suelta eso de que “los sueldos no bajan en España, crecen moderadamente”, y si nos ve cara de incredulidad, se nos pone chulo y añade: “es que no es lo mismo y si quiere se lo explico con una pizarra”. A la subida del IRPF la llamó “recargo temporal de solidaridad”, y con la amnistía fiscal a los grandes defraudadores dijo que se trataba de “medidas excepcionales para incentivar la tributación de rentas no declaradas”; vamos, que se te queda el cuerpo saciado de tanta retórica. Guindos no le va a la zaga, con la subida del IVA, primero quiso negarla hablando de “reajustes específicos y concretos de modificaciones puntuales”, cuando se subió dijo que era sólo un “gravamen adicional”. El último también es bueno, aunque no es suyo sino del lenguaje del Más Allá de la Unión Europea, porque, al fin y al cabo, esos Activos Fiscales Diferidos, los 30.000 millones reconocidos por el gobierno a la Banca, son impuestos que tenían que haber pagado pero que no van a pagar, y que pueden contar como capital propio para salir bien en la foto que la troika les va a hacer dentro de poco.

Hasta la Virgen de Fátima se ha sacado de vez en cuando una mentira piadosa, como cuando decía que su reforma laboral había “moderado la destrucción de empleo”. Pero desde que se aprobó la reforma laboral en febrero de 2012, la tasa de paro ha aumentado un 13,2% y el número de ocupados se ha reducido en unas 850.000 personas. El despido por causas “objetivas” con una indemnización de sólo 20 días por año trabajado ha aumentado un 49%, los ERE han subido un 66%, la contratación ha caído un 3,6% y los sueldos cayeron un 0,8% en 2012 y un 0,6% entre abril y junio de 2013. Según un informe de la Caixa, la caída desde 2010 ha sido del 7,1%.

Como se ve (o no) hay un mundo a oscuras, donde la luz no llega, sube, pero no llega, y mientras a unos les llueven oros, a otros sólo le caen bastos. Y por si fueran pocos, ahora el ministro del Interior, Jorge Fernández, nos va a cantar las cuarenta, que por no querer mirar la luz vamos a ver las estrellas. Y se ha sacado de la manga una ley, dice, de seguridad ciudadana, porque quiere a la mayoría silenciosa y callada, y más apaleada que ciudadana, que ni el derecho al pataleo van a dejar quieto. Y si antes la crónica sólo podía contar lo anterior a lo joco, ahora toca hablar de lo serio, sin palabrería y sin magia que nos oculte la miseria, porque rebosa y se extiende. Y como las desgracias nunca vienen solas, las ponemos aquí todas juntas, una tras otra, pues cada de una ellas debería contar ya bastante.

Los ingresos medios de los hogares españoles han disminuido un 3,5% con respecto a 2010. El 40,9% de los hogares no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos. La población en riesgo de pobreza (ingresos en torno a los 7.300 euros por persona y año) está en el 21,6%, pero la pobreza severa (ingresos de menos de 307 euros al mes) alcanza ya a 3 millones de personas, el 6,4% de la población. Hasta julio de 2013, más de 3 millones de desempleados, el 51,9%, no recibía ningún tipo de prestación o subsidio, por lo que el número de personas que se acogen a la Renta Mínima de Inserción (un ingreso medio de 532 euros) ha aumentado un 55,9%. Si en 2008 la percibían 196.436 personas, en 2011 eran 547.663, aunque son muchos más las personas que las solicitan sin conseguirla. De hecho en 636.000 hogares (el 3,6% de la población) no entra ningún tipo de ingreso. La pobreza infantil en España se ha situado en el 26,7% (Unicef); unos 3 de cada 10 niños y niñas (2.226.000) viven en España por debajo del umbral de la pobreza (Save the children). En 1,7 millones de hogares, es decir, el 10% del total que afectaría a unos 4 millones de personas, no puede asumir el coste de la energía necesaria para asegurar unas condiciones de habitabilidad aceptables. Las dificultades para pagar la electricidad o el gas están detrás de entre 2.300 y 9.000 muertes prematuras al año. Según el gobierno, en 2012 hubo 75.375 ejecuciones hipotecarias, un aumento de 72% con respecto a los datos de 2008, según encuestas de la PAH, cerca del 75% de estos desahucios afectan a la vivienda habitual…y la crisis aún no ha terminado.


Y así se nos viene encima otro año de crisis, pero no es un año cualquiera este 2014, pues, por si no teníamos suficiente con las cuentas de este mundo y los cuentos del Más Allá, 2014 viene cargado de historia. Una historia con malos y buenos, los unos de acá y los otros de allá. Y estos la luz sí la ven, aunque del túnel no quieren oír hablar, que sólo les hace falta fe para ir con Mas allá y que les saque de él.

domingo, 10 de junio de 2012

El rescate de Inocencio Malatesta


Con ese nombre parece inmigrante, pero no, es de aquí, un españolito de pro, muy amante de su tierra, patriota, que se dice. El hombre no tiene muchas luces, sólo pudo hacer el KGB ese de antes de la reforma educativa, así que sólo le da para ser lo que llaman “chico vespa”; “ves pa yá, ves pa cá”, y así que me le tienen todo el día en la obra donde trabaja. Con su sueldo de mierda sólo le da para un alquiler en el centro cochambroso de la ciudad, donde vive con su mujer, la Cándida. Tienen cuatro hijos. A él le parecen demasiados, pero bueno, con las subvenciones para libros, y para el comedor del colegio van tirando.

Un día le llamaron por teléfono los del banco. ¡Qué majos! Casi ni le dejaron hablar. “Que sí hombre, usted no se preocupe por nada, ¡será por dinero! ¡Vaya! Que le dieron un préstamo para comprar el piso, y además otro para el coche, aunque él, como es un “vespa” prefiere una furgoneta, es más útil. Y le dieron también para una de esas teles modernas, que lo van a flipar los chicos cuando la vean. Y así les fue, ¡como para no sentirse orgullosos de los colores patrios!, ¡vamos hombre! Hasta que un día. Hasta que un día oyó en el telediario que un “tsunami financiero” había llegado a Europa desde los Estardos Unidos. No le dio mucha importancia a la cosa hasta que le echaron del trabajo. “El tsunami, Inocencio, la crisis, vamos, la burbuja, cá pinchao”.  ¿Y ahora qué? Los números, las letras… nada, no hay nada que hacer, le han dicho en el banco. “Si no pagas, te quedas en la calle”, “Pero... ¡si en la calle ya estoy!” “Ya, no, en la puta calle, digo”.  Y así fue. En la calle toda la familia cuando le embargaron el piso, aunque tenía que seguir pagando las letras al banco. “Pero ¿por qué? Si el piso lo tenéis ya vozotros? “Ah, amigo, la ley es la ley”. Menos mal que hay gente buena en el mundo, y la familia se ha repartido entre los vecinos del bloque. Inocencio, Cándida, y el pequeñín están con Doña Angustias, una solterona, que ahora tiene a su padre en casa, devuelto, porque el asilo "ha echao el cierre".

En el telediario ha oído que la culpa de todo la tienen los maestros, que no quieren trabajar dos horas más. Y los funcionarios todos, que hay demasiados. Y el gobierno ha empezado a arreglarlo todo, que ya era hora. Y en esto, la Cándida se volvió un día con el pequeño tó rojo del médico porque han cerrado las pediatrías de la tarde, que no hay personal, dicen. A los niños les han retirado las subvenciones. Ya no le dan nada, ni para libros, ni para el comedor. De momento han dejado de ir al cole por la tarde porque no pueden pagar el menú, y “de los libros ya hablaremos hijo, que si no se puede no se puede. Tú mírame a mí, anarfabeto totá; y qué, ¿pasa argo?” Y el niño mira y no contesta. Tendrá que salir a la calle a pedir, ¡qué remedio! A la puerta de la iglesia. “No”, le ha dicho Angustias, “que allí no dan, mejor a la beneficiencia”. Allá que fue, pero, madre mía, cuánta cola. Pero ¿qué está pasando? Sin embargo en el telediario no hacen más que decir que “se está haciendo lo correcto”, “que las reformas están dando resultado”. Hasta en Europa dicen que “España está haciendo las cosas bien, que las reformas son necesarias”. Inocencio no entiende entonces a qué tanta protesta en la calle, tanto jaleo un día sí y otro también. Y oye hablar de un rescate. Que sí, que no, y a él se le encienden los ojillos, “¡por fin, van a venir a rescatarnos! Y reza a la Virgen del Rocío para que el rescate no llegue demasiado tarde, que la Cándida dice que no puede más. Y de pronto solo ve banderas españolas en los balcones y piensa en el rescate. La gente está contenta, por fin va a venir Europa a rescatarnos. Acelera el paso hasta la taberna a ver si un alma caritativa le invita a una cerveza sin alcohol, digo yo, que si le han sacado el alcohol será más barata. Y en la tele sale el del Guindo ese diciendo que “han pedido ayuda a Europa”. ¡Tóma ya!, sale Inocencio corriendo a decírselo a la Cándida. Ni espera el ascensor, sube corriendo las escaleras hasta el piso de doña Angustias y le grita, “¡enciende la tele, que está el del Guindo, Cándida, que ya vienen!” El del Guindo sigue ahí, pero la Cándida ya no se fía. “¿Pero qué ha dicho el presidente Rajoy? ¿Lo ha dicho él?” “No lo sé, yo no lo he visto. Estará en otro canal”. Y cambian de canal buscando la confirmación del señor presidente del gobierno español, pero no aparece por ningún lado. “Bueno, qué más da. Este del Guindo nos vale”. El ministro sigue hablando de la ayuda, “¿cuánto dinero ha dicho? Madre mía, son cifras….¡gastronómicas!, ¡Cándida, estamos salvados! Recuperaremos el piso, los niños podrán ir al cole con tantos libros que se les va a romper la espalda, ya verás”. Pero doña Angustias mueve la cabeza a uno y otro lado con cara de….eso. “El dinero es para los bancos”, suelta la tía. “¿Cómo para los bancos? No seas tonta Angustias. ¡Es Europa! Será para la gente, ¡mira cuántas banderas en los balcones!”. “Para los bancos”, repite la angustiosa. Inocencio Malatesta no lo entiende. “¿Dinero para los bancos? ¿A esos que se han quedado con la casa? ¿A esos a los que sigo yo debiendo lo que no tengo? ¿Y la gente? ¿Entonces…las banderas….? Angustias se encoge de hombros y suspira. Es el fútbol. Y las pocas luces de Inocencio se apagan.